Suelto la separación.

 


Episodio 10. Suelto la separación. 

 

¿Como soltar la experiencia de la separación? Lo primero es darme cuenta que la estoy reteniendo, sosteniendo, siempre primero es darme cuenta de lo que estoy haciendo que produce la experiencia que tengo y que ya no deseo vivir.

Estoy sosteniendo la separación por mi deseo, pero no me doy cuenta.

Este deseo se ha descrito en Un Curso de Milagros y Un Curso de Amor, como el deseo de ser especial. Es un deseo, en si no es malo, pero la experiencia es muy intensa y al desarrollar una mente juzgadora que cree saber del bien y del mal, sostenemos la experiencia sufriente al intentar rechazarla. Pues al rechazarla la proyectamos en experiencias aparentemente externas, mediante las relaciones, los lugares que habitamos o los acontecimientos del mundo, poco a poco me voy dando cuenta de que en realidad… no hay nada fuera de mí, todo es mi experiencia, la mente con la que yo interpreto esa experiencia es la que me produce mi sentir. 

Si juzgo, tengo una experiencia desde esa mente juzgadora, la experiencia sin juicios es la que estoy empezando a experimentar cada vez que perdono, o acepto desde la incondicionalidad de un corazón unido a una Mente Nueva en mí, una mente sanada de los juicios. Entonces experimento un sentir nuevo, que en realidad es mi sentir esencial verdadero, que simplemente lo estoy recordando, despierto a una memoria divina que siempre ha estado dentro de mí, pero que permanecía dormida para que pudiera experimentar mi deseo de ser especial. Si mi mente despierta es quien vive la experiencia, el deseo de ser especial en sí mismo ya no tiene sentido para mí. Entonces, en ese despertar de la mente sanada, solo la extensión del Amor sin opuestos, del Amor en Unidad, la extensión de ese Amor en la Forma, es lo único que tiene verdadero sentido para mí.

 

Veamos pues para poder soltar la separación, cuando, cómo y qué estoy reteniendo.

¿Qué me guardo de la experiencia de cada día? Lo que me guardo, lo que retengo es lo que no perdono.

Aunque cuando empiezo con este proceso de transformación es muy posible que mire al pasado y empiece por sanar las experiencias o relaciones que veo claramente que necesito sanar, perdonar o aceptar para poder estar en paz. En realidad, lo único que necesito perdonar cada día es… ese día.

El día empieza y van ocurriendo cosas, algo que dice tu compañero o compañera con la que vives, quizás cuando vas por la calle conduciendo, o cuando estás en el trabajo, hay cosas que producen una emocionalidad en ti, que simplemente te las quedas, porque  te enfadan o te entristecen pero no las miras, porque en ese momento no tienes tiempo, hay que hacer otra cosa y va pasando tu día y cuando ya llevas la mitad empiezas a sentirte mal, aunque te levantaste bien y es muy posible que al llegar la noche estés lleno o saturado de emocionalidad retenida, quizás al llegar a casa y encontrar de nuevo a tus familiares te desahogues con ellos o quizá ellos colmen tu vaso y simplemente estalle todo lo retenido que ahora vomitas, en realidad no lo estás soltando… lo estás proyectando… 

 

Por eso es muy hermoso cuando te decides a terminar tu día con la completa aceptación o perdón, tomas por propia voluntad la decisión de no dormirte hasta que sientas que tu día está perdonado completamente. ¿Y cuando sabes eso? Cuando simplemente te duermes en paz, tu mente ya no da vueltas y sabes que estás bien. No te preocupes que si algo quedó en el inconsciente aparecerá de nuevo en tu experiencia diaria para que pueda ser completamente perdonado.

 

Otro modo de retener es cuando ya sabes que esa primera parte de soltar la experiencia dual o de separación o la experiencia de sufrimiento que ya no deseas, es tu prioridad y empiezas a experimentar esa paz. Pero te da miedo compartirla con tus semejantes, perdonas, pero… callas… meditas, trabajas los ejercicios aquí descritos pero... sigues apoyando la experiencia de separación con tus actos. Eso es en realidad una retención que no se ve, pero hay mucho miedo a compartir algo que parece que todos tus amigos, quizás familiares mas íntimos o en el trabajo, no comparten, … recuerda todo es tu experiencia, si no te atreves a hablar de tu experiencia sanadora, aunque ya sabes que es la verdad y estás experimentando que lo es, habrá muchos obstáculos que no podrás deshacer y te quedarás en el perdón, en la aceptación continua hasta que te atrevas a vivir en la verdad. 

Esta parte es muy de todos, que te voy a contar¡!  que no haya vivido en mi propia experiencia, lo sé, sé que da miedo hablar de lo abstracto, del amor sin miedo… es curioso, da miedo hablar del amor sin miedo…. Pero la experiencia de la primera parte de soltar, tu práctica diaria, te dará la confianza en ti por tu experiencia, para poder dejar de retener la falsedad como real. Solo la verdad es verdad, y cuando lo vayas viviendo por ti mismo, dejará de darte miedo compartirla.

 

El ejercicio pues para este episodio es la práctica de perdonar o aceptar completamente tu día, ¿que día? el día de hoy, hazlo esta noche y todas las noches que necesites hacerlo, aplica el proceso de sentir, y soltar la mente, sentir con tu Ser con tu Alma, y deja que todo se ponga en su lugar, en tu espacio silencioso siempre antes de dormirte… y cada día será … simplemente … Nuevo. 


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